Introducción:
La comunicación agresiva ocurre cuando una persona expresa sus pensamientos o emociones de manera dominante, hiriente o irrespetuosa. No siempre incluye gritos o insultos; a veces se nota en el tono de voz, en la postura corporal o incluso en el silencio que pretende intimidar.
Aunque parezca que quien habla agresivamente tiene poder, en realidad suele hacerlo por inseguridad o frustración.
Características principales:
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Interrumpe o no escucha al otro.
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Usa palabras duras o sarcasmos.
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Grita o mantiene un tono elevado.
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Culpa a los demás de sus emociones (“¡Por tu culpa me fue mal!”).
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Busca tener la razón siempre.
Ejemplos de comunicación agresiva:
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“¡Tú nunca haces nada bien!”
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“Si no piensas como yo, estás equivocado.”
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“Haz lo que te digo o atente a las consecuencias.”
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“No me interesa lo que pienses, cállate.”
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“Siempre arruinas todo.”
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